Biografia de Amy Macdonald

Amy tenía 12 años cuando su mundo se movió sobre su eje. Estaba de excursión familiar por Rothesay, en la costa oeste de Escocia. Su abuela le dio algo de dinero para consentirla. En lugar de gastárselo comprando un buen helado, compró un disco: The Man Who de Travis. Era el primer disco que tenía. Le encantó: canciones sencillas (Driftwood, Why Does It Always Rain On Me?, Writing To Reach You), cantadas brillantemente, sonando poderosas en sus oídos y cabeza.

Inspirada, la adolescente Amy tomó una de las guitarras que su padre tenía en la casa y aprendió a tocarla por su cuenta. No había influencias genéticas, ni siquiera clases. Sólo un buen oído y unos cuantos patrones de acordes que encontró en la Internet. Y un impresionante, ardiente e intenso deseo de componer y tocar canciones.

La primera canción aceptable que Amy escribió fue Fade Away. Fue el amor de su hermana hacia los Red Hot Chili Peppers lo que encendió la chispa de su imaginación. Amy se encontraba en el tercer grado (noveno en Inglaterra) y fue entonces cuando un grupo musical de la comunidad llamado Impact Arts visitó su colegio. Músicos locales, incluyendo a alguien que estuvo en la banda de pop escocesa de los ochenta, The Bluebells (Young At Heart), que fueron a trabajar con chicos interesados en la música. Amy estaba muy avanzada para sus compañeros y pronto estuvo haciendo conciertos por todo Glasgow organizados por el equipo de Impact.

Se presentaba ella sola y su guitarra acústica sobre el escenario. Tenía 15 años. Principalmente tocaba sus propias canciones, pero terminó interpretando algunos covers: Everybody Hurts de REM y Mad World de Tears For Fears – ‘pero era la versión lenta’ dice Amy, ‘la de Donnie Darko. Aún no era un sencillo y nunca me imagine que iba a ser el Número 1 en Navidad.

Pronto dio un concierto en el Starbucks de Borders Books en Glasgow. Tuvo una muy buena recepción que la llevó a hacer lo mismo en la sucursal de Edimburgo y a aterrizar conciertos en locales de Glasgow como el Barfly. Comenzó a salir con otros músicos adolescentes. ‘Cuando tenía 16 años mis amigos y yo solíamos colarnos en un pub de la Calle Sauchiehall los sábados por la tarde, de manera que podía tocar en el set acústico. Nos escondíamos en la parte trasera hasta que llegaba mi turno. Tuve una buena recepción y eso me animó un poco.’

Teniendo el lugar asegurado en dos universidades aplazó su entrada por un año y se quedó en casa; escribiendo, tocando, leyendo la NME y yendo muy sguido a ver a los Babyshambles. ‘Dios sabe cuántas veces los he visto’, dice. ‘Vi el primer concierto de Pete Doherty en Glasgow después de que dejó a los Libertines. Fue una gran noche – hizo un set acústico en la fiesta después del concierto. Luego mis amigos y yo nos fuimos a la casa de uno de ellos y nos pasábamos la guitarra de unos a otros para cantar. Fue una noche brillante. A la mañana siguiente escribí This Is The Life acerca de la noche anterior, porque me di cuenta de que efectivamente así es la vida.’

Durante su año sabático Amy comenzó a enviar demos – grabados en ocho canales en su habitación - a los sellos y los representantes discográficos que se anunciaban en la contraportada de la NME. Después de un par de muestras de interés llegó a Melodramatic Records, una compañía de producción y management con base en Londres dirigida por Pete Wilkinson. Él ayudó a Amy, quien oficialmente todavía no era adulta, a grabar versiones de mejor calidad de sus canciones y la animó en su creatividad. En seis meses ya tenía asegurados contratos de publishing y grabación.

El año pasado Amy Macdonald grabó su álbum de debut. Un disco que rebosa de grandes melodías. Así como This Is The Life están canciones como Mr Rock & Roll, cantada con la rica y audaz voz de Amy, con un potente ritmo y un coro que va a encantar a las masas del T In The Park.

Amy grabó una versión de un nuevo clásico de folk escocés, Caledonia. Ha escuchado que Paolo Nuttini ha cantado la canción en vivo, pero eso no le interesa a Amy. La canción la mueve. Y eso es todo lo que espera de las canciones.

No es coincidencia que una de las canciones más conmovedoras en This Is The Life, el álbum de debut de Amy Macdonald sea la atmosférica y cargada de trompetas Let’s Start A Band: una canción sencilla, cantada de forma brillante, que suena ponderosa en sus oídos y en su cabeza, que trata de lo mágico que es amar a una banda, seguir a una banda, estar en una banda. Cuando eres adolescente, eso es todo lo que importa.

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